Descripción del proyecto

JOSÉ JAVIER ESPARZA

Si los norteamericanos hubieran tenido un personaje así en su Historia, cuántas series hubieran hecho con cientos de capítulos, o cuán enorme presupuesto hubieran invertido en una superproducción sobre la impresionante vida de un personaje fascinate…

En la España que nos toca vivir, nadie es capaz de dedicar un momento a pensar en un gran Rey, quizá uno de los más grandes que hemos tenido, junto a los Reyes Católicos y a Carlos y Felipe de Habsbrugo.

Alfonso III el Magno, Rey de Asturias. Sabio político, impulsor de la cultura. Reinó durante 44 años, desde el 866 al 910. A él debemos haber continuado y consolidado, partiendo de unas condiciones durísimas, la gran obra de la Reconquista. A su muerte, quedó fortificada la frontera del Duero.  Por el oeste, en la zona de Portugal,  incluso se cruzó el río que desemboca por Oporto.  Además, dejó un embrión de libertad personal y propiedad privada, único en Europa, sentando las bases para que, dos años después de su muerte, se produjera la fundación del Condado de Castilla, en las tierras con más riesgo de ser arrasadas por el moro.

Sus más importantes victorias políticas y militares fueron fundamentalmente expandir su reino al sur, neutralizando la amenaza musulmana, consiguiendo repoblar el valle del Duero y el norte de la provincia de Burgos, afianzando los terrenos ganados al Emirato de Córdoba. Se trata de habitar y proteger,  desde la cordillera cantábrica, un espacio vacío, de mucho peligro. Sus victorias fueron tan importantes (por ejemplo, en Polvoraria en el año 878) que el poderoso Emirato tuvo que pedir al Rey cristiano, después de una durísima derrota, una tregua de tres años.

En el plano cultural nos dejó varias joyas, como las Crónicas alfonsíes, fundamentales para entender este periodo. Los monasterios espectaculares de San Salvador de Valdediós, cerca de Villaviciosa, Asturias, y de San Pedro de Cardeña, Burgos, se construyeron durante su reinado. Mandó elaborar la famosa Cruz de la Victoria, enseña de Asturias, que aún se conserva en la Catedral de Oviedo y cuya copia cuelga del puente «romano» de Cangas de Onís.